PreviouslyOn - 'The Chicago Code', la serie que estaba esperando


Es así. Mi repaso seriéfilo semanal parecía destinado a la monotonía de la temporada pasada, una cruel vuelta a la rutina. Tanto las comedias como los dramas acaparaban muchos títulos, desde sitcoms como ‘Commuity’ hasta dramas de abogados como ‘The Good Wife’, pasando por musicales como ‘Glee’ a series de ciencia-ficción como ‘Fringe’. Sin embargo, y pese a que hayan dramas policiacos interesantes como ‘Hawaii Five-0’ o ‘White Collar’, actualmente no encontraba una serie policiaca en emisión que aportara tantas cosas como las que aporta ‘The Chicago Code’.


Una conjunción entre los procedimentales más exitosos y el cine negro, y con un telón de fondo tan atractivo como la ciudad de Chicago. ‘The Chicago Code’ cuenta con un elenco formidable, encabezado por la recién nombrada superintendente Teresa Colvin (Jennifer Beals) que, pese a las intenciones manipuladoras del concejal* Ronin Gibbons (Delroy Lindo), no cesará en su objetivo por acabar con la corrupción en el cuerpo policial de la ciudad de Chicago. Como colaborador más próximo, Teresa contará con la ayuda de uno de los detectives mejor reputados del cuerpo, Jarek Wysocki (Jason Clarke).

Alrededor de este trío protagonista parece que va a girar la serie, mientras que por un lado veremos los diferentes casos en los que se ve sumergido Wysocki y su compañero -aquí veremos la parte más procedimental de la serie-, por el otro veremos el constante rifi-rafe entre Gibbons y Colvin, en el que uno intentará ocultar constantemente sus acuerdos y favoritismos corruptos mientras que la otra hará todo lo posible por mostrar al pueblo de Chicago toda la verdad.

Centrándonos únicamente en la parte más policiaca del asunto, es de admirar la calidad técnica de la serie, con persecuciones y detenciones frenéticas, grabadas con el impulso necesario como para recordarnos a las grandes series policiacas de los últimos años, e incluso a alguna que otra película del estilo -‘Infiltrados’ se queda demasiado grande, pero veremos ciertas similitudes-. Los casos en los que se han visto involucrados Wysocki y su copiloto han sido, y con los cuatro capítulos que llevan emitidos, no solo variopintos sino también bien conjuntados con las rivalidades internas de la policía de Chicago.

A lo largo de lo que hemos visto, la corrupción dentro del cuerpo de policía y del sistema político de la ciudad de Chicago han sido los temas centrales y que han involucrado a la mayoría de protagonistas. Dentro del CPD (Chicago Police Department) se prevén muchos movimientos de cara a los próximos capítulos, en mayor medida debido a los topos y a las traiciones llevadas a cabo por distintos miembros del cuerpo policial y que al mismo tiempo involucrarán a Wysocki y a la superintendente en su afán por acabar de una vez por todas con la corrupción. Ya en el Chicago City Council*, en un segundo plano de los episodios veremos muchas de las maniobras manipuladoras llevadas a cabo por el concejal Gibbons, así como sus drásticas e injustas resoluciones.

Quizá el tema en el que más esté fallando ‘The Chicago Code’ ahora mismo sea en el plano personal. Mientras que los flashbacks ayudan a hacerse una idea del pasado de los protagonistas, así como del pasado de la misma ciudad de Chicago, las relaciones personales de Wysocki o de Colvin apenas se han tenido en cuenta por el momento, e introducirlas -tal y como se hizo con la ex-mujer de Wysocki o con la mención de su ‘prometida’- quizá no haya sido un movimiento demasiado acertado. Sin embargo, es pronto para rechazar posibles subtramas, pese a que algunas no hayan sido tratadas con la delicadeza que habríamos querido. De hecho, creo que me gustaría saber más acerca de los personajes, sobre todo si el ritmo y la calidad que tiene la serie no se pierden por el camino.

En definitiva, con ‘The Chicago Code’ tenemos una serie de policías, de corrupción, de mafiosos, e incluso de infiltrados -aunque esta última parte no se trate especialmente bien y haya sido colocada muy a la fuerza-. Sus protagonistas tienen la química, al menos por ahora, que se necesita para que todo funcione con la relación de las audiencias, de hecho la parte más procedimental de la serie cumple con creces y no deja indiferente. Si a eso le sumamos el poco éxito que han tenido hasta ahora los dos protagonistas con tal de derrocar a Gibbons -lo que le da mucha credibilidad a la capacidad corruptiva de los políticos en EEUU- tenemos Chicago para rato.


*En la ciudad de Chicago, y según he podido leer en Wikipedia, el gobierno está dividido en dos brazos, el ejecutivo y el legislativo. En este caso, el 'Alderman' Gibbons pertenece al legislativo -dentro del Chicago City Council- y es 'Alderman' (algo así como concejal) junto con otros 50 compañeros que son elegidos cada cuatro años. Si no lo he explicado bien o alguien cree que me he equivocado, notifíquemelo.

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